Asta el día de su muerte, esa gran ciudad dejará momentos que no se olvidaran nunca. Quizás esa calle que rodeaba el viejo parque sea el día de mañana el camino para llevar a tus hijos al colegio, quizás en aquel café viste una persona que te sonreía mientras te veía caminar al son de la música de tus MP4... quizás, en aquella calle te quedes prendida de la mirada más dulce y bonita que ha existido nunca, que tus ojos queden petrificados mirándolos y como si fuera magia, la multitud se pare y solo existas esa mirada y tú, que tu corazón lata cada vez que sus ojos pestañean. Pero nunca te olvides que en una gran ciudad hay pitidos y bocinas inesperadas que te despierten de ese sueño.
Cuando todo vuelve a empezar, él desaparece..
¿Pero quién dice que los sueños no se hacen realidad?

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