Jamás olvides que los seres humanos nos sustentamos de pequeños detalles, nos alimentamos de cada rayo de sol que ilumina nuestro camino designándolo como un porque que te ayuda a vivir sin medidas la vida.
Él fue, es y será ese detalle, ese ideal que me mantiene viva, que hace latir desenfrenadamente mi corazón cuando me mira, cuando me regala una de sus sonrisas para que cada día sea el mejor de mi vida.
Todo empezó con una inocente mirada, todo empezó enamorándome locamente de un supuesto amor prohibido, amor que me hizo perder la cordura desde sus inicios y que todavía no me la ha devuelto, dejando guiarme tan solo por los impulsos frenéticos de mi corazón.
He sentido lo impensable, he sonreído sola en mi sofá pensando en que mañana lo vería, en que mañana su mirada se volvería a cruzar con la mía... como el primer día, como el primer día que te caíste a mis pies en aquel pequeño partido de fútbol, en ese que me preocupe tanto por si te habías hecho daño, el primer día que te llame chico... en aquel pequeño momento, en aquel pequeño detalle, en ese rayo de sol.
La sonrisa más bonita.
viernes, 13 de abril de 2012
Juré nunca más caerme en las garras de Cupido, juré no dejarme llevar más por los latidos de mi corazón, juré lo injurable simplemente por no volverme a hacer daño.
Su mirada, su tez morena, su calor.. me hicieron caer en la tentación más desenfrenada, bañaron mis labios de la tierna locura de su boca, Cupido bordó en mi piel su nombre buscando que jamás pudiera olvidarme de él.. Triste destino pensé al verlo caminar bajo los brazos de otra mujer, mujer que podría alcanzar la máxima satisfacción cuando él, mi amado, le hiciera soñar entre sus brazos y le susurrara lentamente con sus labios que la amaría cada noche, cada día.. cada ocaso y cada alba.
En mal día pensé quedarme prendida su mirada, en mal día me dejé llevar por la necesidad de probar el riego y mentirle al dios del amor demostrándole que no me aterraban sus decisiones, el cual, como castigo, me encerró en el peor de los amores, el amor prohibido.
Su mirada, su tez morena, su calor.. me hicieron caer en la tentación más desenfrenada, bañaron mis labios de la tierna locura de su boca, Cupido bordó en mi piel su nombre buscando que jamás pudiera olvidarme de él.. Triste destino pensé al verlo caminar bajo los brazos de otra mujer, mujer que podría alcanzar la máxima satisfacción cuando él, mi amado, le hiciera soñar entre sus brazos y le susurrara lentamente con sus labios que la amaría cada noche, cada día.. cada ocaso y cada alba.
En mal día pensé quedarme prendida su mirada, en mal día me dejé llevar por la necesidad de probar el riego y mentirle al dios del amor demostrándole que no me aterraban sus decisiones, el cual, como castigo, me encerró en el peor de los amores, el amor prohibido.
Una gran ciudad se compone de un millón de personas llendo y viendo de un lado a otro, sin libertad, sin pensamiento, sin preocupación de chocar los unos con los otros. Una gran ciudad muere cuando toda esa gente desaparece, cuando las luces se van desvaneciendo lentamente hasta perder su brillo y color, muere cuando solo son restos de periódicos y hojas los que acarician con el viento el asfalto manchado.
Asta el día de su muerte, esa gran ciudad dejará momentos que no se olvidaran nunca. Quizás esa calle que rodeaba el viejo parque sea el día de mañana el camino para llevar a tus hijos al colegio, quizás en aquel café viste una persona que te sonreía mientras te veía caminar al son de la música de tus MP4... quizás, en aquella calle te quedes prendida de la mirada más dulce y bonita que ha existido nunca, que tus ojos queden petrificados mirándolos y como si fuera magia, la multitud se pare y solo existas esa mirada y tú, que tu corazón lata cada vez que sus ojos pestañean. Pero nunca te olvides que en una gran ciudad hay pitidos y bocinas inesperadas que te despierten de ese sueño.
Cuando todo vuelve a empezar, él desaparece..
¿Pero quién dice que los sueños no se hacen realidad?
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